martes, 20 de octubre de 2015

Mind the gap! Hemos perdido a Peppa Pig

Lo de hacer caso a lo que dice la mamá es taaaaan complicado, sobre todo en esta fase de reafirmación y rabietas continuas (por todo y a todas horas).

Íbamos el otro día en el metro camino a un evento del blog, donde nos teníamos que bajar no había ascensores y sí muuuuchas escaleras (estación de Alonso Martínez), así que decidí no llevar carrito y que Víctor fuese andando

Normalmente para estos eventos llevo a Víctor en el carrito por varios motivos, así le tengo controlado, si está sujeto va a mi ritmo, si no va en carrito y vamos andando nos paramos cada 5 pasos, se cansa, le tengo que llevar en brazos, se distrae con todo... en fin, cuando voy con hora me cuesta llegar a los sitios, además a la vuelta está tan cansado que se suele quedar dormido, así que el carrito para eso me va fenomenal. Pero como he dicho, no siempre se puede llevar carrito.

Víctor tiene bastante autonomía y lo quiere hacer todo él solo, apretar todos los botones de ascensores, puertas del metro... (para algunos le tengo que aupar o no llega), subir y bajar del metro por su propio pie: le tengo que meter prisa y si veo que no se decide le llevo en brazos para que no se nos cierren las puertas en las narices. A mí eso me gusta, sabe hacer las cosas por él mismo y eso es muy satisfactorio

Al grano, que me lío. El caso es que llevaba un peluche de Peppa Pig que nos regaló Bandai cuando la conocimos en persona. Lo llevaba en la mano y yo temía por su integridad, así que le dije que se lo iba a guardar yo para no perderlo en el viaje y se lo dejaría cuando llegásemos al evento. Nada, ni caso. "Mira que si no se te puede caer y aquí hay mucha gente y lo podríamos perder". Como si oyese llover. "¿Me dejas que lo lleve yo un ratito?". Que no, que no y que no. Ya no insistí más. 
Peluche de 14 cm. Pincha en la imagen si quieres verlo en Amazon.

Cuando llegamos a la parada de Chamartín (teníamos que hacer trasbordo), al ir a bajar del metro Víctor iba tan concentrado en no meter el pie en el agujero que abrió la mano y ahí se coló Peppa Pig. ¡Adiós Peppa!. ¡Qué disgusto!. En cuanto se marchó el metro me asomé y le enseñé a Víctor que no podía bajar a rescatarla. Hemos perdido a Peppa Pig. Es una dura lección pero ahora ya tiene un motivo más para hacer caso a lo que le dicen sus padres.

Ahora cuando no nos hace caso (continuamente) le recordamos la historia de Peppa y el agujero del metro y él mismo ya dice "Tengo que hacer caso a los papás", aunque sigue sin hacernos caso, claro.

Aquí no acaba todo, si quieres ver el final de la historia puedes leerlo en éste enlace.

¿Tienes alguna historia en la que tu peque haya aprendido la lección de hacer caso a sus padres?
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8 comentarios:

  1. Uf... Vaya! Qué disgusto... Pero la verdad es que, en la mayoría de los casos, tienen que aprender con experiencias propias, porque de lo que les decimos los papis no se lo creen todo, jajajajajaja. Con los míos ha pasado también que se ha perdido algún muñeco, así aprenden a que si llevan algo han de tener especial cuidado y, si no, no se puede reponer... Qué dura es la vida ¡ay! Un beso

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    1. Exacto, creo que reponer el juguete sería un error, tiene que aprender de la experiencia. Por suerte aunque le encanta Peppa Pig no era su juguete favorito. Si hubiese perdido un tren no sé cómo estaría ahora, glup. La próxima vez ambos tendremos más cuidado, jeje. Besos.

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  2. Ohhh... pues así se aprende... y seguirá aprendiendo pues seguirá sin hacer caso. A nosotros nos ha pasado muuuuuchas, y mi peque sigue aprendiendo jejeje... ahora se me viene a la mente, un día hace un par de semanas que terminaba de trapear la sala y aún estaba lago húmeda y yo siempre le digo a Rodri que se quede en otro ambiente o si está en la sala que se quede en el sofá para que no se resbale, y vaya que ese día controlándome para no decirle como siempre 10 veces que no camine por el piso mojado... que me atraviesa la sala casi corriendo y tremendo resbalón que se dió, por suerte cayó de costadito y puso las manos y no se hizo mucho daño. Pero cuando casi empezaba a llorar le dije: Ya ves, te caíste por caminar en el piso húmedo cuando sabes que no eso no se hace, que es peligroso. El me respondió arrepentido: sí mamá, ya no voy a caminar por el piso mojado :( se levantó y no lloró. Luego le sobé la pompa y se fue, jejeje. Ya aprenderá... todos aprendemos, especialmente con las caídas.

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    1. Lo de conseguir que nos hagan caso es una carrera de fondo y muchas veces no se ve la meta, pero está claro que se aprende a base de (malas) experiencias. Al menos tu peque asimiló muy bien la lección, jeje, pobrecico. Besos.

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  3. Pobrecito Victor, y pobre Peppa, qué final más triste ha tenido! Un besito guapa.

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    1. Bueno igual la historia continua y el final cambia, te mantendré informada actualizando el post, jeje. Besos.

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  4. ¡Pobre! Pero como bien dices de todo se aprende y estas cosas al final son útiles para enseñarles otras. Aunque he visto en Instagram que la cosa está bastante resuelta ya, ¿no? Deseando que nos cuentes ;)

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    1. El lunes contaré el desenlace de la historia. Lo importante es que se ha quedado con la copla de que hay que hacer caso a los padres, pero vamos que tendrá que vivir más experiencias para interiorizarlo del todo y ni aún así (¿es una utopía que hagan caso a los padres?) jeje. Besos.

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