jueves, 17 de septiembre de 2015

Cambio de guardería, amigos nuevos, profes nuevas

Este curso hemos cambiado de guardería. Los motivos son varios, aunque he de decir que estábamos muy contentos con su anterior guardería, en estos momentos las necesidades de Víctor y las nuestras eran otras. Principalmente lo que buscábamos era un sitio que estuviese más cerca de casa. Coger el coche todos los días, con el peligro que eso conlleva (y más en mi zona que la normas de circulación, sobre todo en las rotondas, se las pasan por el arco del triunfo) y tragarnos atascos lunes, viernes y días de lluvia, cada vez me hacía menos gracia.

El curso pasado también miramos de cambiar, pero yo no estaba muy convencida del cambio por Víctor. Aun con todo solicitamos plaza en una guardería pero no nos la dieron, así que, en parte, me alegré.

En el mes de julio Víctor lo pasó muy mal, porque juntaron a los niños de la guardería con niños de colegio en un campamento urbano para los niños pequeños que ya no tenían clases. No resulto bien este año juntar a bebes con niños de colegio, ya que son más brutotes, corren más, abusan de que son mayores y, por mucho que se esté encima de ellos, los pequeños no están tan cómodos en clase. El año pasado también lo hicieron, pero no le afectó tanto a Víctor. Por eso estuvimos pensando en sacarle de la guardería, porque sus rabietas empeoraron, lloraba al ir a la guardería (cosa que antes no hacía), tenía contestaciones muy bruscas con nosotros y frases feas que seguro que sacaba de los niños más mayores. Al final se fue calmando y adaptando a la nueva situación, pero fue duro para él y para nosotros.

Aprovechando que no estaba tan a gusto como antes, cada vez que pasábamos por la guardería a la que le íbamos a cambiar le decíamos "Esta será tu nueva guardería después de las vacaciones. Tendrás profes nuevas y un montón de amigos nuevos, y además tú serás el más mayor de todos los niños". Le toca el último año de guardería y nació en enero, así que es el mayor o de los mayores de la clase. Esa frase se la repetíamos como un mantra cada vez que pasábamos por delante de la guardería, que era a diario porque está de camino entre la anterior guardería y nuestra casa.

Durante el verano estaba algo perdido con el cambio de rutinas y preguntaba "¿Hoy vamos a la guardería?", le explicábamos que estábamos de vacaciones, pero que a la vuelta iríamos a una guardería nueva. Como se lo decíamos con mucha ilusión, el también estaba ilusionado "¡Síííí, guardería nuevaaaaa!". Así el cambio no ha sido tan brusco, aunque la adaptación cuesta de todas maneras, pero eso ya lo contaré el próximo día.

El curso que viene ya toca empezar el cole, así que el planteamiento será parecido a lo que hemos hecho este año con el cambio de guardería. Se lo comentaremos con mucha ilusión para que no se asuste y sepa que toca cambiar de amigos y de profes de nuevo.

No quiero acabar este post sin antes agradecer a Mi Pequeño Planeta por haber cuidado tan bien de él, por todos los besos y abrazos, por todas las experiencias y risas.
Fotos hechas por Mi Pequeño Planeta

¡Muchas gracias Belén, Ana, Lorena, Nora y Borja!
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2 comentarios:

  1. Preciosa entrada con final feliz que es lo que deseamos todas las madres para nuestros pequeños.
    Ya nos contarás qué tal su inicio en el colegio.

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    Respuestas
    1. Nos está costando... los lloros de sus compañeros al entrar a clase son contagiosos!!!! :O

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