lunes, 29 de junio de 2015

Gritos, enfados, besos y risas

Vivimos en una montaña rusa de emociones. Víctor es muy "intenso", cabezota y con mucho carácter. Es muy complicado el día a día por mucha paciencia que se tenga (y a mi no es que me sobre).

Entiendo perfectamente que es un niño y que lo que quiere es jugar, explorar, tocarlo todo, desafiar límites... es parte de su desarrollo, soy muy consciente de eso, pero eso no quita que sea agotador.

Rabietas y "no" constantes. Ahora quiero coger ese cuchillo que tienes en la mano, mamá. Ahora voy a salir corriendo por la calle, ¿frenará antes de llegar a la acera o seguirá corriendo?. Ahora voy a tirar todos los juguetes con todas mis fuerzas (que por suerte aún no son muchas) porque no me gusta que hayas tocado mi tren. Ahora cojo la alcachofa de la ducha y abro el grifo poniéndolo todo perdido. Ahora no me apetece que cantes conmigo, mamá, y no puedes abrir la boca, ni bailar... Todo eso y más casi todos los días, varias veces al día. ¿Os podéis hacer una idea no?.
Poniendo cara de enfadado
Al final, por mucho que respire, por mucho que sepa que es un niño, por mucha mano izquierda, por mucho intentar desviar su atención a otros temas para que se le pase... al final: ESTALLO.

Ya lo he dicho en otras ocasiones, hay un ogro viviendo dentro de mí y en estas ocasiones de agotamiento mental sale por la puerta grande: gritos, enfados, malas caras... y en muchas ocasiones cogerle por la fuerza y pataleando para que no se parta la crisma o le atropelle un coche. El espectáculo está garantizado.

Entonces cuando la cosa está fuera de riesgo y medianamente controlada intentamos bajar la intensidad. Lo que mejor me funciona es callarme, dejar de gritar pero también dejar de hablar (porque para decir burradas mejor cerrar la boca) y mientras Víctor sigue berreando hasta que se cansa al no conseguir respuesta. Entonces pasan una de estas dos cosas o le pido hacer las paces con besos y abrazos o me pide teta para tranquilizarse. El efecto es inmediato, después de hacer las paces o de tomar teta Víctor vuelve a sonreír y a jugar como si nada hubiera pasado ¡tan feliz como siempre! y yo... bueno a mí me cuesta bastante más tranquilizarme y desenfadarme, pero en cuanto le veo reírse ¿qué voy a hacer? pues se me pasa también. Prefiero estar contenta a enfadada.

Luego hablamos de lo ocurrido, siempre. Le digo los motivos de mi enfado, los peligros que ha corrido o porqué hay que portarse de una manera u otra. Él me cuenta también cómo se ha sentido, su frase es "hemos llorado mucho y nos hemos enfadado", pobrecico. Yo le digo que por mucho que discutamos, por mucho que nos enfademos siempre, siempre, siempre le voy a querer, SIEMPRE.

El resto del día lo pasamos con besos, abrazos y risas... hasta el siguiente enfado.

Os voy a proponer algo para mejorar esto: ¿os unís conmigo al Reto de la Paciencia de Edukame?. 7 días de paciencia infinita, ¿lo conseguiremos?, te puedes apuntar gratis aquí, comenzará el 1 de julio y sólo te ocupará 5 minutos al día.

¿Qué tal manejas tú las discusiones?, ¿tienes paciencia?.
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8 comentarios:

  1. Como si lo hueso escrito yo! Increíble.
    Esos enfados, tirar las cosas de repente cuando se le cruza el cable, ir a lo loco sin ver el peligro.... y la teta de repente lo calma todo!
    Y así hasta el siguiente berrinche.
    Yo también hablo con el pero se parte de risa cuando le explico las cosas
    No me queda más que tener más paciencia aún y soñar con el día en que todo se calme aunque sea un poco.
    Tiemblo con pensar en el día 1 que ya no tiene guarderia...bufff.
    Un beso guapa.

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    1. Es que están en la edad, ¡qué paciencia!. Me alegro de que te sientas identificada y no por eso de "mal de muchos..." es más bien por no sentirme un bicho raro, un ogro que salta a la mínima, una madre sin paciencia, al parecer somos legión, jeje. Ánimo para el verano!

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  2. Ayyyyy.....la santa paciencia cómo se las pira tantas y tantas veces. Y ese sentimiento horroroso que se te queda después de ese estallido...No te juzgo, me identifico y lo comparto. Un beso!!

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    1. Lo peor es que un día hacen algo mal y aguantamos, intentando corregirles, y otro día hacen exactamente lo mismo y estallamos. Así que no es algo que dependa sólo de ellos, sobre todo depende de nosotros. Haber dormido mal, tener preocupaciones, el cúmulo de trastadas y enfados...

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  3. Ala!!! Mari Carmen me encanta el proyecto edukame, me he inscrito. Chica lo mio tampoco es la paciencia...a veces la pierdo, más a menudo de lo que me gustaría. pero estoy convencida de que lo conseguiremos. Nadie dijo que ser madre fuera fácil. Y desde luego, estoy contigo, después de un mal momento hay que "hacer las paces" y hablar de lo ocurrido. Un beso

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    1. No es nada fácil ser madre, es más complicado de lo que nos pensamos antes de serlo, jeje. Pero si supiésemos "la verdad" se extinguiría la especie jajajajaja. Hacemos las paces y nos pedimos perdón y hablamos de cómo solucionarlo la próxima vez que ocurra... que luego se repite la historia pero poco a poco va calando. Un beso.

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  4. Cuántas veces habré vivido yo tu historia? Ni se sabe! Al final nos pasa a todas, yo creo. Porque el día a día satura y porque todos estamos cansados o somos cansinos. Voy a ver la propuesta! Que hoy empieza!

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    1. Todo lo que pueda ayudarnos a mejorar la relación con nuestros peques es bienvenido. Porque es cierto que el tema de la paciencia nos toca pasarlo a todos. Un beso.

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