lunes, 24 de abril de 2017

El primer juego de cartas y las matemáticas

El otro día estaba en una presentación de los colegios de Suiza donde me informaban de cómo funcionan en este país y qué se espera de los niños antes de entrar, que es básicamente que sean autónomos. Una de las cosas que me preguntaron es con qué juego con mi hijo y una de mis respuestas fue "Juego con él a las cartas". Se quedaron un poco estupefactos, claro, igual se pensaban que jugaba al poker con mi hijo. No, todavía, no, jeje.

Con Víctor a lo que jugamos muchísimo, como unas 20 partidas al día, es al UNO. Un juego súper sencillo que pueden aprender los niños a partir de los 3 años.

He de decir que hemos ido avanzando en el juego poco a poco. No le expliqué todas las reglas a Víctor el primer día, porque sabía que había cosas que le podían frustrar, pero conforme veía que iba entendiendo las normas le iba poniendo algo de dificultad.


Las normas del juego en realidad son muy sencillas:
Se reparten 7 cartas a cada jugador, se deja el mazo en la mesa con una carta descubierta. El que empieza echa la primera carta que tiene que ser del mismo color o del mismo número que la carta descubierta. Si no se tiene para echar se puede usar el comodín, con el comodín se elige el color de la carta que tiene que echar el otro jugador. Si no se tiene comodín entonces se robarán cartas hasta que salga una que se pueda poner. Si se echa la carta + 2 el siguiente jugador tiene que robar 2 cartas obligatoriamente. Gana el juego el primero que se quede sin cartas y cuando sólo te queda una carta hay que decir "Uno". Como casi todos los juegos de cartas existen distintas variantes de las reglas, pero nosotros jugamos con estas.

Las primeras semanas jugábamos sólo dos personas, Víctor conmigo o con su padre. No usábamos la carta de robar 2 cartas, porque podría ser un poco frustrante, y el comodín no obligaba a poner un color a la otra persona, simplemente se echaba cuando no se tenía carta que poner y la otra persona también echaba la carta que le diese la gana.

Lo que intentaba es que aprendiese a respetar el turno y que se concentrase en mirar sus cartas y ver si tenía el número o el color que correspondía.

Ahora ya jugamos con todas las normas y lo lleva muy bien, nos picamos mucho y jamás se enfada porque le eche una carta de robar 2 o porque con el comodín diga un color que él no tiene. Ha aprendido a gestionar esa frustración.

Además lleva muy bien la cuenta de las partidas que gana él y las que voy ganando yo y con esto le estoy empezando a enseñar a sumar y a restar. "Hemos jugado 5 partidas y yo he ganado 2, ¿cuántas partidas has ganado tú?", "¡3 partidas!", "¡Exacto, 3 partidas que has ganado tú más 2 que he ganado yo son 5 partidas en total las que hemos jugado, si queremos jugar 10 nos faltan 5 partidas". Así poco a poco voy metiendo el vocabulario de sumar y restar y ya ve qué significa o cómo se hace. También lo hago al repartir las cartas "Una mas una, dos, mas una tres..." y así hasta 7. Por su puesto no lo hago en cada partida, lo voy metiendo poco a poco, al igual que también aprovecho para repasar los colores y los número en alemán (y en inglés también) con Víctor.

Víctor aún no tiene mucha picardía ni estrategia a la hora de jugar y le cuesta bastante mantener en secreto sus cartas, sobre todo cuando le han salido comodines, poco a poco irá aprendiendo y mejorando.

Yo soy muy fan de los juegos de cartas y ya estoy mirando cual será el siguiente juego que le puedo enseñar a jugar.


Creo que a partir de los 3 años es una buena edad para empezar a enseñarles juegos de cartas y que les va muy bien para respetar turnos, para la concentración, para controlar la frustración o el saber perder y para las matemáticas.

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