jueves, 2 de febrero de 2017

Consejos vendo...

... y para mí no tengo.

Participo en muchos grupos de maternidad de Facebook. Normalmente estoy calladita, leyendo a las demás mamis. De vez en cuando soy yo la que pregunta dudas y, en alguna ocasión, cuando veo que puedo ayudar con mi experiencia, contesto las dudas de alguna mami.

El otro día una madre pedía consejo porque tenía una niña muy tímida a la que le llevaba a mil sitios para socializar pero que nunca se despegaba de sus faldas. La madre decía que tenía que disculpar continuamente el comportamiento de su hija y que le estresaba la situación y que la peque no socializase con los demás.


Me vi muy reflejada en esa situación así que le contesté que había muchos peques que actúan así y que es cosa de la edad o de su carácter, que mi peque hace lo mismo. Y ahí estaba yo, contándole que el problema no lo tenía la niña, que ella era feliz así, pegada a su madre (le pregunté a la madre y me lo confirmó), que lo que tenía que gestionar era su frustración por tener unas expectativas con su hija que no se cumplían.

Y es verdad, es así, y lo sé porque también me pasa... y luego me leo lo que acabo de escribirle y pienso ¿y por qué no te lo aplicas, lista? 

Yo me frustro un montón, tengo a Víctor pegado a mí mientras veo que otros niños juegan entre ellos, se ríen, se persiguen, comparten juguetes y se pelean por ellos, mientras sus madres tienen libertad de movimiento y pueden tener conversaciones con otras madres sin que sus hijos les interrumpan constantemente, sin tener que justificar las actuaciones de sus hijos.

El problema es mío, mi hijo es así, ya se soltará con el tiempo, pero mientras tanto tengo que estar ahí con él. No le tengo que forzar a alejarse de mí para que juegue con los demás, aunque sí animarle y ayudarle, pero si no quiere lo tengo que aceptar.

Si sé lo que tengo que hacer ¿por qué me cuesta tanto? ¿Por qué me estreso y me frustro? Tengo que aprender a gestionar yo esas situaciones sin frustrarme y sin estresarme. Tengo que hacer caso a mis propios consejos.

¡Qué fácil es dar consejos y qué difícil seguirlos!
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4 comentarios:

  1. A riesgo de parecer lo que no quiero ser, sobreprotectora y demás... adoro tener a mi hijo pegadito a mí, no es que lo incite a hacerlo, que lo prive de experiencias de socialización, para nada, pero es que lo veo así: cuando más quiere estar pegado a mí es porque lo necesita, porque le da seguridad, porque ya nos ha pasado que esta muy pegado a mí y a los minutos corre, salta, baila y comparte feliz con otros niños (juntos pero no revueltos jejeje), porque creo que el tiempo pasa volando y cada vez se hace más grande y su cuerpecito pequeño aferrado a mi es algo indescriptiblemente maravilloso, porque es sociable pero también le gusta estar solo, o solo conmigo y eso está bien.
    Supongo que todas las madres tenemos expectativas sobre nuestros hijos y sobre nosotras mismas como madres, pero también tenemos el deseo indiscutible de ver felices a nuestros hijos, y eso se podrá tan solo amándolos tal y como son. Recuerdo a una amiga que tiene dos hijos uno como de 18 y una pequeña de 10, hijos hermosos, de nobles sentimientos, responsables... pero siempre me decía, que adoraba a su hijo, estudioso, un caballero, gentil, respetuoso, pero solitario, "me gustaría que fuera extrovertido y alegre como mi hija", siempre era lo mismo y también se lo decía a él. En este caso, lo sé, se trata de un jovencito, que quizás no le hayan afectado esas palabras, quizás, pero ¿cómo lo percibe un niño más pequeño? Ellos que constantemente buscan nuestra aprobación, por más autonomía y seguridad que infundamos en ellos...
    Yo también soy parte de grupos de facebook sobre maternidad e igual que tú sobre casos muy particulares, a veces me animo a compartir mi experiencia. Las mamás necesitamos mucha ayuda y orientación, pero también no olvidar que la mejor guía en la crianza es el amor que sentimos por nuestros hijos, ese amor nos llevará a aceptarlos como son, a cuidarlos como se merecen, a respetarlos, apoyarlos, educarlos y demostrarle el precioso regalo que son en nuestras vidas.
    Un abrazo muy fuerte... y me paso ahora mismo a dar mi voto. Mucha suerte!!

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    1. Es cierto todo lo que dices, pero se hace difícil. A los niños no se les puede comparar, ya que cada uno es de su manera, si un niño es introvertido no se le puede forzar a que sea extrovertido, ni presionarle y se sentirá mal si ve que no cumple las expectativas de su madre (o de su padre). En mi caso, sé que mi hijo es muy extrovertido, pero necesita coger confianza para soltarse y si está pegado a mí no llega a coger esa confianza, así que en esos momentos le animo y cuando empieza a jugar con los demás se lo pasa genial. ¡Muchas gracias por tu voto!

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  2. Te entiendo perfectamente. Yo tuve ambos problemas. Daniel que, llegado el momento de echarse a andar, antes del año, volaba cual pajarito y era un auténtico estrés estar todo el día detrás. E IVán que se pegaba a mí con pegamento extrafuerte y veía a todo el que se me acercaba como el enemigo, porque es tremendamente celoso. Algo así como que yo soy suyaaaaa. Buf, tremendo, aunque algo se ha suavizado con la edad. Todos los extremos son estresantes y es muy difícil dar con la mejor forma de actuar porque cada niño (y madre) es un mundo. Por eso a mí me cuesta mucho aconsejar. Yo cuento lo que me ha venido bien a mí, pero siempre acabo con un tu sabrás o a ver si te funciona, pero no pongo la mano en el fuego... Me llaman pesimista jajaja

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    1. Claro, cada peque y cada madre son distintos, lo que te sirve a ti puede que no le valga a nadie más, pero siempre es otra experiencia que puede hacer ver las cosas desde otro punto de vista. ¿Pesimista, tú? :O

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