miércoles, 5 de octubre de 2016

La necesidad de unos buenos hábitos al volante

Este curso escolar he decidido no usar el coche para llevar a mi hijo al colegio. El colegio está bastante lejos de casa, para ir andando es una caminata muy larga y además por sitios donde el acceso con sillita es complicado. Podría ir en coche, pero es una zona de oficinas y hay pocas plazas para aparcar con lo que nunca hay sitio donde dejar el coche correctamente y para aparcarlo mal y estar nerviosa prefiero no llevarlo. Por suerte tenemos el metro cerca y con eso nos apañamos.

Entiendo que haya padres que del colegio se tengan que ir al trabajo y necesiten llevar el coche (y aparcar como puedan), pero no es mi caso, así que prefiero usar el transporte público a entorpecer la circulación con el coche.

La semana pasada asistí al I Estudio de “Hábitos de seguridad vial de padres e hijos en el coche” de Midas. Este estudio está realizado para concienciar a los padres sobre una buena actitud cívica al volante y sobre el buen uso de los sistemas de retención infantil.


El estudio realizado por Midas a través de su plataforma Bebé Seguro, en colaboración con Ipsos y la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, destaca que en muchas ocasiones son los hijos los que delatan el comportamiento de sus padres durante la conducción.

Este estudio se ha llevado a cabo a través de una muestra de 1.500 personas; 750 encuestas realizadas a padres (de 25 a 54 años) y a hijos (de 5 a 12 años), cuyos progenitores son conductores habituales de coche.

  • El 53% de los menores, de entre 5 y 12 años, considera que sus padres se despistan al volante para atenderles cuando están conduciendo. En cambio, sólo el 2% de los adultos reconoce llevar a cabo esta práctica cuando se encuentran al volante, por lo que padres e hijos no se ponen de acuerdo a la hora de confesar sus hábitos de comportamiento en el coche.
  • En lo que se refiere a la velocidad al volante, el estudio refleja también que esta es percibida de forma diferente entre padres e hijos. Los menores de 5 a 12 años consideran, en un 11%, que los adultos conducen “deprisa” cuando viajan en el vehículo con ellos, mientras que solo el 7% de los adultos reconoce conducir por encima de la velocidad permitida cuando viaja con sus hijos.
  • Cuando son preguntados por el uso del móvil al volante un 17% asegura que su padre o madre habla por teléfono cuando conduce. Sin embargo, y pese a su corta edad, son conscientes de que se trata de una práctica errónea al volante y casi 4 de cada 10 (37%) destaca que sus padres lo utilizan cuando el vehículo está parado. 
  • De los niños que van al centro escolar en coche con su padre y/o madre, casi la mitad (44%) reconoce que sus padres aparcan el vehículo en frente, al lado de otros coches de forma poca ortodoxa. Por su parte, el 55% afirma que sus padres buscan aparcamiento lejos del colegio.
En el estudio no se preguntó sobre los sistemas de retención ACM, pero sí se observó que muchos niños se ponían el cinturón de seguridad ellos solos (con el peligro de que no lo aseguren correctamente). Otra de las cosas que me llamó la atención es que los niños a partir del 1'35m ya no necesitan una silla infantil y sin embargo los cinturones de seguridad del coche están hechos para ser usados por personas de más de 1'50m con lo que hay un margen que no está cubierto por la ley donde los cinturones no se ajustan adecuadamente a los niños pudiéndoles causar daños físicos en caso de accidente.


Lo que tenemos que sacar de este estudio es que los niños necesitan modelos de autoprotección y seguridad vial, el “hoy vale porque es la hora de entrada o salida, o cruzamos por zonas no seguras porque tengo prisa” son incoherencias que ponen en riesgo la seguridad de nuestros hijos y la del resto de niños, incidiendo negativamente en sus primeros pasos como peatones en el presente y en su futuro como conductores cuando sean adultos.

Esta es una discusión que tengo mucho con amigos y familiares. Están acostumbrados a cruzar por donde les va bien, aún habiendo pasos de peatones a 5 o 10 metros. Si van solos, pues es su vida la que arriesgan, pero si vamos con Víctor le estamos enseñando a poner en peligro su vida, a que no pasa nada por cruzar mal... y pasa, sobre todo si eres un niño y no eres consciente del peligro y los coches no te ven bien porque es difícil ver a un niño cuando aparece por en medio de otros coches. 

Los niños nos imitan en todo, somos sus modelos y debemos enseñarles adecuadamente la seguridad vial y cómo se conduce correctamente. Si yo voy por la ciudad a 70km/h o por la autopista a 150km/h ¿qué puedo esperar que haga mi hijo en cuanto se saque el carnet de conducir? ¿respetará las normas o hará como siempre ha visto hacer a sus padres?

Yo estoy tranquila porque con mi ejemplo le enseño cómo debe comportarse en el futuro.
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2 comentarios:

  1. Que charla más buena. La educación vial es importantísima. Imprescindible para muchos adultos que parece que la tiene como asignatura pendiente

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