miércoles, 13 de enero de 2016

Susto y primera visita al dentista

No hace falta mucho para darnos un buen susto con los niños, seguro que ya lo sabes. En esta ocasión lo que ocurrió fue un simple resbalón en casa. Estaba jugando, se resbaló, dio con la cara en el sueño y empezó a llorar con ganas. Es muy raro que Víctor llore por un golpe, así que éste debió ser muy grande.

Le cogí en brazos y empezó a sangrar por la boca. Cuando vio la sangre aun lloró con más intensidad. Yo no sabía el alcance del golpe y no lo pude ver bien hasta que dejó de sangrar y me dejó mirarle. Se había clavado los dientes en el labio inferior. Se le hinchó el labio al momento, pero lo que más me preocupaba eran sus dientes. Decía que le dolían y pude ver una gotita de sangre en la encía justo encima de los incisivos superiores.

Sigo muchos blogs de maternidad y, entre ellos, algunos de dentistas y he leído en varias ocasiones que ante un golpe en los dientes, aunque no parezca nada, lo mejor es ir cuanto antes al dentista, no vaya a ser que esté dañado y luego el daño sea irreparable.

El golpe se lo dio por la noche, así que a la mañana siguiente lo primero que hicimos fue ir al dentista. Primero nos acercamos al del seguro privado, pero no le podían dar cita (ni de urgencia) hasta el día siguiente por la tarde. No había odontopediatras y parece ser que los demás no atienden a niños, ni en las urgencias (¡pues vaya!). Me mandaban a otro centro que estaba bastante lejos de donde vivimos (a una hora de metro).



De ahí, mientras pensaba lo que hacer con el dentista, me fui al centro de salud. En realidad quería pedir cita con el pediatra para Víctor porque llevaba varios días con fiebre (sí, se nos junta todo), pero vi que en el centro también había un dentista así que nos pasaron a la consulta sin tener cita por ser una urgencia. Para el pediatra nos dieron cita por la tarde.

El dentista era un chico joven con mucho tacto para los niños. En seguida se ganó a Víctor (y te aseguro que es muy difícil hacerlo). Me senté en la silla con Víctor encima y le pudo mirar bien los dientes. Me dejó tranquila porque parece que los tienen bien, pero me dijo que si cambiasen de color en unos días (cosa poco probable) que vaya de nuevo a la consulta. Al marcharnos Víctor le enseñó un cuento que había cogido de casa y al dentista le hizo mucha gracia cómo se lo contaba. También Víctor se ganó al dentista.

Aún no me creo que se haya dejado mirar la boca sin las escenas a las que me tiene acostumbrada. Tendré que aprovechar y pedir otra cita para que le haga una buena revisión de todos los dientes, porque ya lo hice con el privado hace meses y no quiso ni abrir la boca. Se hace mayor.

¿Has tenido algún susto con los dientes de tu peque?
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2 comentarios:

  1. Uf.. que recuerdos me trae tu post. Hace algo más de un año (lo cumplió en septiembre) que mi hijo, con 18 meses saltó del sillón abajo para bajarse, como hace siempre, con tan mala pata que cayó mal y se enterró en la boca un coche de hierro con el que estaba jugando. En principio no parecía gran cosa más que el golpe, pero cuando por fin se dejó mirar pudimos ver, entre la sangre, uno de los dientes superiores partido en tres. Inmediatamente le llevamos al hospital infantil de urgencia, y allí tras valorarlo nos mandaron al dentista, que nos dio hora para el día siguiente, por suerte. Él si que no se dejó mirar, ni yo me habría dejado con lo alto que hablaba el dentista era para salir corriendo del susto jajaja. Se había partido el diente en tres de forma vertical, haciéndose daño en la encía. Nos prohibió chupete y biberón, y evitar que mordiera algo para partirlo, a ver si conseguíamos recuperarlo, pero todo esfuerzo fue en vano. A los pocos días terminó perdiendo dos de los trozos, y el tercero que asoma un poco por la encía, ahí se mantiene. Con casi tres años que tiene ya, hace vida completamente normal, de hecho hace unas semanas que se vio en el espejo lavándose los dientes y se alarmó al ver que le faltaba uno! Jaja. Ahora tenemos revisión en el dentista una vez al año, si no es necesario antes, pero parece que todo marcha bien, no se le han torcido los demás y todo pinta que mantendrá el hueco. Esperemos que así sea.

    Coincido contigo, los sustos que nos pegan, y que en segundos lo cambian todo, son increíbles. Mucho ánimo con el peque, que evolucione todo bien!

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    1. Ay, qué penita, tan pequeñín!!. Es normal que a esa edad no se dejase mirar por el dentista y las recomendaciones que te hizo eran imposibles de cumplir, si se las dices a alguien de 20 años lo puede intentar, pero para un bebé... Que bien que al menos no se le cierra el hueco, en un par de años tendrá el diente definitivo y se quedará en un mal recuerdo. ¡Un besote!

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