domingo, 20 de septiembre de 2015

Adaptación a la guardería, lloros y "el monstruito"

Como ya os comenté en el anterior post, este curso hemos cambiado de guardería. Le hemos ido preparando para el cambio y creo que nos ha dado buen resultado, pero la adaptación y el cambio de rutinas siempre es duro.

Víctor sabía cuál era su nueva guardería, porque se la enseñábamos cada vez que pasábamos delante de ella, pero no la conocía por dentro, así que aproveché que tenía que dejar unos papeles ahí para entrar con él antes de empezar el curso. También vino con nosotros a la entrevista que tuvimos con su tutora, nos parecía muy importante que la conociese antes de empezar las clases, así que esa fue su segunda visita a su guarde.

El mismo día de la entrevista con la profe, a la salida, pasamos por delante de una tienda y vimos un muñeco que le encantó a Miguel y se lo quiso regalar a Víctor. Era Oh, el prota de la peli Home: hogar, dulce hogar; la primera peli que vio en el cine y que durante el verano la ha puesto en bucle en la tablet (se la compramos), hasta saberse casi todos los diálogos de memoria. A Víctor le encanta "el monstruito", como él llama a Oh, así que el peluche le volvió loco.
Primer día, justo antes de ir a la guardería, con "el monstruito".
Al día siguiente empezaba la guardería y nos llevamos a Oh para que le hiciese compañía. Al ser el primer día fuimos muy contentos a la guarde, pero en cuanto llegamos y vimos el follón de padres ante la puerta de la guardería empezó a ponerse nervioso. Al ser el primer día nos costó entrar, teníamos que esperar a que nos llegase el turno entre que unos padres dejaban a sus hijos y se despedían, hasta que nos tocó a nosotros. Todos los niños llorando y nosotros esperando a entrar... al final le entro la angustia y también lloró, pero se dejó coger en brazos por la profe (no me lo tuvo que arrancar de los brazos como pasaba al principio en la anterior guardería) y se despidió de mí con lagrimones cayéndole por la cara. Se agarró fuertemente a Oh, le dí un beso y me marché con el corazón encogido.

Cuando le fui a buscar estaba muy contento y me dijo: "Me lo he pasado muy bien en la guardería", aunque segundos más tarde añadió: "No quiero volver más a la guardería".

Así han sido todos los días hasta ahora, pero cuando le dejo en la guarde evito llegar a primera hora para no tener que esperar a entrar, así no se angustia tanto. Le caen unas lagrimillas cuando nos despedimos (normal, es abrir la puerta de clase y empezar a ver niños llorando, así que se le contagian los lloros) y al irle a buscar está muy contento.

Algún día le encontramos lloroso cuando le recogemos de la guarde, pero es porque ve que vienen otros papis y no llegan los suyos y se pone triste. Le hemos explicado que los papas vamos a buscar a los niños de uno en uno, porque no podemos recogerles todos a la vez y lo entiende, pero aún le cuesta. Nos sigue diciendo que se lo pasa muy bien pero que no quiere volver, esperemos que esto último vaya cambiando.

Después de pasar todo el mes de agosto pegadito las 24 horas del día a su madre, el hecho de separarnos entre semana para ir a la guardería es complicado de asimilar, pero lo está llevando mejor de lo que yo esperaba. Se nota que se hace mayor. El peluche le está ayudando mucho, lo coge todos los días para ir a la guardería y ahí le hace compañía mientras no está con sus papás.


¿Qué tal la adaptación de tu peque?
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6 comentarios:

  1. Oh... pobre pequeñito, lo veo tan parecido a mi hijito que no puedo evitar recordar como fue nuestro primer día de separación cuando empezó la estimulación temprana sin mamá, demasiado triste, una prueba muy dura. Ahora, con un horario diferente, muy adaptado y disfrutando su cole, ha pasado una sola vez que llegué 3 minutos después de la hora de salida a recogerlo y él ya estaba angustiando y preguntando a sus misses por mí, es que normalmente yo estoy 10 o 15 minutos antes y ese único día lo descuadró completamente y a mí, claro. Es que sí, estan creciendo, se hacen grandecitos, reclaman libertad y autonomía pero en cuestión de emociones creo que son todavía como bebés, al menos con nosotras (es que el mío a su papá ni caso, jejeje... el brindar consuelo es labor de mamá)
    Besos.

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    1. Es cierto, no te puedes retrasar ni un poquito, ¡cómo lo notan!. En cuanto llega una madre (o padre) antes que yo a recoger a su peque ya se empieza a poner nervioso y cuando llego yo ya tiene los ojos rojos y los mocos colgando. Lo bueno es que se le pasa al verme, pero claro el disgusto se lo lleva y a mi me da penita. A ver cuándo se normaliza la cosa. Lo de entrar a la guardería y oír los lloros de los demás niños hasta que llegamos a su clase (que está al fondo del todo, con lo que el paseo es largo) también es terrible.
      ¡Muchos besos para ti y tu peque!.

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  2. Me dan una penita... Los míos no lo están pasando bien, yo tampoco. No sólo empezar P2 y P4 en guarde y cole nuevos, también nueva residencia!! Llantos, mañanas difíciles, lagrimones...y salidas de coles contentos. Esperemos que poco a poco mejore. Un beso

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    1. Los cambios son muy duros, así que juntar el principio de cole/guarde con una mudanza debe ser terrible, pero las cosas muchas veces vienen así y no se pueden planear. Mucho ánimo que todo pasa. Yo veo que cada día va más animado a clase, los días que más le cuesta son los días que más niños están llorando cuando el está entrando, pero por lo demás se lo pasa muy bien ahí.

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  3. ¡Espero que ya esté mucho mejor! Yo también la cambié de guardería, bueno, realmente la quité de la guardería xD Y dí con un grupo en el que tanto ella como yo estábamos cómodas y no necesitó adaptación porque pude acompañarla hasta que formó apego en el sitio, con la educadora y los compañeros. Ahora ha empezado el cole y bueno, ha sido duro. Al revés que tu peque ella es la más pequeña de toda la clase y ese casi año que se lleva con algunos, cuesta...

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    1. Es que si Víctor hubiese nacido tan sólo 15 días antes, ahora estaría en el cole en vez de ir a la guarde, ¡¡sí qué debe ser duro!!. Víctor ya no llora ni para entrar ni al salir, pero aún se le nota que le cuesta, se queda serio y mudo a la puerta de clase. ¡Un besazo para ti y para tu peque!.

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