domingo, 26 de julio de 2015

¡A la basura!

Últimamente están llegando un montón de chucherías a las manos de Víctor. No se las compramos nosotros, pero es el recurso fácil de los cumpleaños que se celebran en su guardería. Así que llega a casa con una bolsa con chuches y a mi eso no me hace nada de gracia.

Pero las chuches no sólo salen de los cumples, el otro día se fue Víctor a la farmacia con su padre y la farmacéutica le regaló una piruleta, ¡qué contento llegó a casa!. Unos días después nos vamos al Corte Inglés a comprar un cuento y el vendedor le regala un chupa chups ¡bieeeeen!.

Que sí, que podría negarme a aceptar esos regalos para Víctor, pero después de enseñarle la chuche y de ver la ilusión en su carita, el negarselo sería empezar el bucle de rabietas intensas (de esas que nos están acompañando estos últimos meses, pero ese es otro tema).

En fin, que no le puedo meter en una burbuja, los caramelos han llegado a su vida, pero ahora de verdad. Así que se me ha ocurrido algo que de momento está evitando el empacho de dulces: la basura. ¡¡Qué bruta!!, ¡así se enfadará más!, pues no, que no los tiro yo, los tira él.

Desde muy pequeñito Víctor nos ha pedido autonomía para muchas actividades del día a día. Una de esas actividades que le gusta hacer es tirar las cosas a la basura. Desde que empezó a andar le hacía mucha gracia tirar su pañal sucio a la basura y durante meses lo ha estado haciendo él, y ojo, que si nos despistábamos y lo hacíamos nosotros se pillaba unos buenos rebotes. Ahora, normalmente antes de llevar el pañal a la basura le preguntamos si lo quiere hacer él y a veces quiere y otras no (ya no es la novedad del principio, lleva año y medio haciéndolo).

La primera vez que trajo chuches a casa tenía un montón, ositos de gominola, piruletas, sugus, sidral... y todo era nuevo para él. Empezó jugando con los ositos de gominola y cada vez que se le caía uno al suelo, le decía "Ese está sucio, ¡a la basura!" y, contento, lo cogía y lo tiraba a la basura... y seguía jugando con el resto. Al final creo que se comió 2 de los 10 ositos que tenía, los demás acabaron en el cubo de la basura.

La piruleta le gustó bastante más, además una de sus profes de la guardería come piruletas muy a menudo, así que la pilló con ganas. Pero después de estar un rato chupeteándola (¡cuanto duran esos caramelos!) yo le dije "Cuando acabes la tiras a la basura"... y eso hizo, cuando se cansó de ella la tiró a la basura.

Los sugus no me gustan nada para él, me da miedo de que se pueda atragantar con ellos, así que le digo que no se los meta en la boca, que los vaya chupando y, lo mismo, cuando se cansa los tira.

El sidral.... ese lo tengo repartido entre los asientos de atrás de mi coche, ya que se empeñó en abrirlo ahí y se le cayó todo.

Las demás piruletas y chupa chups que han llegado a sus manos han sufrido la misma suerte, los chuperretea un poco y cuando se cansa van a la basura. De momento el método funciona, ya veremos cuando crezca y se le acabe esa inocencia que tiene.

¿Cómo llevas tú lo de que tome chuches tu peque?
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6 comentarios:

  1. A mi nunca me han gustado las chucherías, los chupa chup se salvan pero tan apenas como. Así q chucherías no hay en esta casa, pero chocolates nos sobran. La beba tb recibe chuches en la panadería o en el envoltorio de regalo de una tienda. Si no lo ve...lo tiro! Si lo ve lo prueba pero se cansa enseguida.

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    1. Ay, pero mujer, ¡el chocolate no es una chuche!, es un alimento de primera necesidad jajajajajaja vamos, que en mi casa si falta me da algo :P

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  2. ¡Qué bien! A Princess le gustan mucho, pero lo que dices, se cansa pronto. Voy a probar lo de "cuando termines lo tiras a la basura" a ver si cuela ;)

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    1. Si lo dices con naturalidad y no como un castigo, casi seguro que funcionará. Ya me contarás :D

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  3. Aquí comen poco...pero si lo hacen suelen ser más gusanitos o Aspitos....lo q son cosas de azúcar casi ninguna...pero también es que mucho de lo que entra lo regalamos o tiramos,porque con las alergias no podemos jugárnosla.

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    1. Qué miedo lo de las alergias. Los gusanitos se los suelen dar los abuelos (de cciento a viento), pero yo le ayudo con ellos, que son un vicio!! :D

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