martes, 6 de enero de 2015

Historia de un parto para olvidar (V). El día en el que me dieron el alta.

Si quieres ver las anteriores partes de esta historia puedes entrar en estos enlaces para ver cómo fue el embarazo, el momento de ponerme de parto, el nacimiento de Víctor y la pesadilla en el hospital.

Estaba contando que entraron a la segunda compañera de habitación. Esta mamá era muy jovencita, probablemente tendría menos de 18 años, estaba con su padre. ¿El padre del bebé?... pues a saber, desconocido. Me dio la sensación de que ella no quería saber nada del padre de su hijo, no apareció por el hospital.

Nada más entrarle a la habitación, la celadora le dijo "¿Cómo se te ocurre quedarte embarazada tan joven? no estás preparada a tu edad, te has fastidiado la vida", recién parida y tener que escuchar eso, yo no daba crédito, sin conocerla de nada la estaba juzgando y humillando.

A ella le hicieron lo mismo que a mí, le decían cosas contradictorias, le menospreciaban, se aprovechaban de su edad y de que era primeriza. Por suerte tenía un padre estupendo que tenía las cosas muy claras y le apoyaba al 100%.

Eran peruanos y tenían unos conocimientos y costumbres que aquí no tenemos. Estaba más preparada para la maternidad y el parto que yo, su padre le había acompañado y aconsejado muy bien. A ella le subió la leche el primer día y yo ya llevaba 3 y seguía con el calostro.

A mí también me ayudaron, me recomendaron que no comiera nada de cerdo, porque iba muy mal para mis heridas, yo eso no lo había oído nunca, pero les hice caso. También me recomendaron que tomase infusiones de caléndula... ¡¡¡y hasta me trajeron la caléndula para que las pudiese preparar!!!, se portaron genial conmigo.

Cuando vieron que Víctor tenía ictericia me aconsejaron que le acercase a la ventana para que le diese la luz del sol (cosa que no me habían dicho los pediatras), mi cama no daba a la ventana, así que desde que me lo dijeron es lo que hice.
Víctor algo amarillo por la ictericia.
No se me ocurrió darles mi teléfono o correo y todavía ahora me arrepiento, y es que yo seguía con mis lloreras continuas, tenía las hormonas revolucionadas y el ambiente del hospital no me estaba ayudando en nada.

Estando ingresada por suerte no tuve muchas visitas, no estaba con ánimos y tengo a la mayor parte de mi familia y a todos mis amigos fuera de Madrid. Después de parir no es el mejor momento para recibir visitas, incluso llegados a casa hay que dejar espacio para que la nueva familia se conozca y se hagan a las nuevas rutinas y horarios. Aunque esto también puede depender de cómo ha ido el parto y del carácter de cada persona o visitante.

En el hospital me vieron dos ginecólogos distintos, primero un hombre y luego una mujer. La mujer, de la que no recuerdo su nombre, se portó de maravilla conmigo, me dio buenos consejos para cuidar los puntos, fue comprensiva y educada, muy profesional, como debe ser.

Yo estaba ya desquiciada, no tenía depresión postparto, simplemente no estaba a gusto en ese sitio, así que al cuarto día, en cuanto me volvió a visitar la ginecóloga, le pedí que me diera el alta, no, no se lo pedí, se lo supliqué. Quería largarme del hospital, quería estar en casa con mi marido y con mi hijo, quería poder dormir algo sin que me despertasen los lloros de otros bebés o las auxiliares, o los pediatras, o los ginecólogos. Estaba harta y cansada de tanto llorar, quería salir de ahí.

La ginecóloga fue muy reticente a mi petición, pero debió de sentir mi desesperación y cedió, al cuarto día me dio el alta, no sé cuantos días más quería que estuviese ahí.

Desde que me dio el alta hasta que me pude marchar pasaron varias horas, estuvimos esperando y desesperando en la habitación hasta que nos dieron todos los papeles, aun recuerdo que hubo un momento en el que perdí el conocimiento de puro agotamiento.

Al final nos pudimos ir, no sin antes volver a hablar con la ginecóloga que me hizo prometer que no haría ningún esfuerzo físico, ni subir las escaleras, ni cargar peso... Cuando le pedí a una auxiliar que me diera sobres que me recetó la ginecóloga para poder ir al baño (aún no había ido y estaba aterrada de cuando llegase el momento con todos los puntos que tenía), la auxiliar torció el morro y me dio 2 sobres, la ginecóloga que estaba delante lo vio y me dio unos 15 sobres más. Lo dicho, un encanto de mujer.

Para salir del hospital tuve que dar un largo paseo hasta la parada de taxis, ¡que ya podían dejar que llegasen hasta la puerta!, porque yo casi no podía andar y estábamos en los días más fríos de invierno y con un recién nacido en brazos.

En el mismo momento en el que llegué a casa me pude relajar, pude descansar algo y me subió la leche. Si alguna embarazada me está leyendo que sepas que a pesar de todo pude recuperar la lactancia y a día de hoy, con 23 meses que tiene Víctor, le sigo dando el pecho.

Si alguna vez me vuelvo a quedar embarazada, no sé a qué hospital iré, pero tengo claro a qué hospital no voy a volver. Sé que malos profesionales me puedo encontrar en cualquier sitio, pero tantos juntos me hace pensar que no tienen la preparación o el protocolo adecuados.

Me ha costado dos años contar esta historia, cada vez que lo intentaba se me hacía un nudo en la garganta, pero es algo que necesitaba hacer. Es algo que necesitaba gritar. No tuve un parto respetado, el personal del hospital fue prepotente y maleducado, me humillaron, me separaron innecesariamente de mi hijo, casi se cargan mi lactancia. Sí, también hubo buenos profesionales, también lo he contado, pero en general la experiencia fue de lo más desagradable.

¿Cuándo cambiarán las cosas?, ¿cuándo se formarán correctamente a los profesionales para que den la misma información y no se contradigan?, ¿cuando se formarán en lactancia?, ¿por qué han de seguir las cosas así?. Este es mi post-denuncia y mi granito de arena para que se tome conciencia y empiece a cambiar el trato en los partos y en concreto en el Hospital U. de La Paz, en Madrid.

¿Tuviste tú un parto respetado?
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14 comentarios:

  1. Yo di a luz hace seis meses en el hospital de Fuenlabrada y estoy encantada. Después de 30 horas de parto ( me lo tuvieron que provocar) tuve a mi hija por parto natural, y con un par de puntos solo. Mi marido todo el rato conmigo participando activamente en todo el proceso. Pude ver nacer a mi hija porque me pusieron un espejo ( lo aconsejo!). Los profesionales un diez en todo! En cuanto a la lactancia muy bien desde el principio y todavía sigue lactando a demanda. Y mi hija todo el tiempo conmigo, incluso dormimos juntas en el hospital (me lo aconsejaron allí). La recuperación fenomenal, estaba como una rosa al día siguiente. Yo desde luego que recomiendo este hospital!

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    1. ¡Qué maravilla de parto! Y qué bien que tu marido estuviese presente en todo el proceso, ¡así sí!, ¡ole por el hospital de Fuenlabrada!. Gracias por contarme tu experiencia, me anima saber que hay sitios así. Besos.

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  2. Ufff...los he leído todos del tirón que con las fiestas iba un poco atrasada. No se que decir, siento tanta rabia cuando leo estas cosas, ya te comenté en post anteriores que yo tuve la suerte de caer en un Hospital (el único de mi ciudad) donde las matronas han impuesto el parto respetado. No tengo quejas la verdad, que para ser cesárea se portaron de maravilla, respetaron en todo momento y en cuanto sacaron a Vikingo me lo enseñaron y se lo llevaron corriendo a hacer piel con piel con el papi. Con respecto a la lactancia me animaron a que comenzase en cuanto nació y a que durmiese conmigo para que no dejase de mamar en ningún momento. Así que realmente al leer tu caso y saber que por desgracia son muchos, me pregunto ¿está gente tiene conciencia? porque me parece inaudito que como seres humanos y profesionales traten así a los pacientes. Espero que si vais a por un segundo todo sea diferente. Un abrazo grande.

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    1. Muchas gracias, majísima. Lo dicho es una alegría enorme saber que en algunos sitios sí hay partos respetados. Lo del piel con piel con papi debe ser súper emocionante y seguro que eso les ha creado un fuerte vínculo, además del beneficio que el piel con piel le habrá reportado a tu Vikingo en su llegada al mundo. No sé si habrá segundo pero si lo hay iré con los deberes hechos y si se tuerce algo seré yo la que me ponga Vikinga ;)

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  3. Qué pena que un momento tan intenso y bonito se convirtiera en una pesadilla.... Me sabe tan mal!!
    Yo he tenido la suerte de tener dos partos maravillosos (uno hace cinco años, y otro hace casi cuatro meses), los dos en el mismo hospital. El primero fue inducido, y estuvieron en todo momento procurando por nuestro bienestar y comodidad. El padre desde el minuto cero acompañándome en los dos partos.
    El segundo parto fue muy rápido, pero estuve igual de bien atendida.
    Me quito el sombrero por los profesionales del Hospital Parc Taülí de Sabadell, hay gente q no comparte mi experiencia positiva, pero yo no tengo queja ni del parto, ni de la estancia allí.
    Un abrazo!

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    1. ¡Ole por esos partos tan preciosos y por la gente que los hace posibles!. Es verdad, tendría que ser in recuerdo inolvidable y positivo y algunos hospitales son capaces de convertirlo en una pesadilla. Un abrazo.

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  4. Qué alegría leer que por lo menos pudiste recuperar una lactancia normal y ver que sigues con ella. Después de todo lo que tuviste que pasar normal que no quieras ni oír hablar de ese hospital. Yo he leído todos los post del tirón y estoy horrorizada, menos mal que Víctor está sano y precioso. Un besazo guapa, y muchas gracias por contar tu experiencia.

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    1. Muchas gracias a ti por seguirla con tanto interés y comentar tus experiencias. Un beso.

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  5. En estas fotos de recién nacido se.parece a ti mucho no?? Lo bueno es que pudiste salir adelante pese a q no te ayudaron. Menos mal q algo te habías informado previamente, que sino sales de allí.loquisima!!!!!

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    1. Sí que se parece, es una mezcla de su papá y su mamá. Y menos mal que tenía el apoyo de mi marido, pero yo creo que ahí perdí algún tornillo que aún no he conseguido recuperar :/

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  6. Hola!
    Acabo de leer tu crónica entera, desde la entrada I hasta esta V.
    Mi embarazo fue casi estupendo, con alguna perdida y susto, pero poco más. Cuando estaba de casi 38 semanas, mi ginecólogo (iba por el privado) me dijo que me harían cesárea en la semana 39, porque mi niña venía muy grande. Pero creo que eso lo escuchó la enana, por que tres días después, en la semana 38, me puse de parto.
    Te lo resumiré y verás que en todos sitios se cuecen habas:
    Mi parto empezó la noche del 29 al 30 de junio, eran las 00.30 así que ya era 30 de junio. Primera contracción, rotura de aguas. Mi marido durmiendo, lo desperté, casi a gritos de TENEMOS QUE IRNOS YA! Llamamos a mis padres, los chóferes y salimos para allá. Cuando llegué la comadrona, que está de guardia, estaba en su casa, o durmiendo o vete tu a saber qué, así que la llamaron.
    La cosa es que yo estaba tranquila, con las contracciones, haciendo respiraciones como me enseñaron en las clases de preparación al parto y super tranquila, cuando llegó esta mujer, me llamó mentirosa, me dijo que no chillara, cuando no lo había hecho y me dijo que no me quejase que seguramente cuando estaba en medio del coito con mi marido no me quejaba tanto (y no lo dijo tan finamente).
    Me hizo el tacto sin preguntar, mi marido no estaba, porque estaba rellenando papeles. Estaba de 5 cm y me metieron en el paritorio, vino el anestesista a ponerme la epidural, no me preguntaron si la quería o no, simplemente me la fueron a poner. Menos mal que sí la quería. El anestesista, fue muy simpático y dejaba que me levantara, pero la matrona que parecía que le habían metido un palo por el culo no dejó que me levantara, me hizo una llave super rara, que casi no me dejaba respirar y me pusieron la epidural. 5 minutos más tarde llegó mi marido y ya no sentía nada. En 20 minutos llegó el ginecólogo y ya estaba de 10 cm (ah! ella volvió a hacerme otro tacto sin decir nada de nada). Por suerte, con dos empujones estuvo fuera mi bebé. Pero me desgarré entera (puntos internos y externos). Me dejaron a mi bebé y entonces me puse a llorar. La matrona cambió totalmente y parecía la hermana gemela buena. De pronto la cogió se la llevó y la pesó. Y nos dijo que había nacido a las 3.01 de la madrugada, por suerte fue un parto expres. Después de dejarla un rato más conmigo, la vistieron y se la dejaron al padre para que se la fuese a enseñar a los abuelos. Pero en ningún momento me dijeron que se la llevarían. Cuando terminaron de coserme me llevaron a la habitación, pero tardaron casi dos horas en traer a mi hija. Aquello fue un suplicio. Por suerte todo acabó. En la habitación estaba sola y así podíamos estar tranquilos. El personal sanitario desde aquel momento fue casi excelente. Quitando a las enfermeras de neonatos, que venían se llevaban al bebé y me pinzaban la teta para decirme que la leche no había subido, no pasó nada. Mi médico quiso dejarme toda la semana, al tercer día le dije que o me daba el alta o me iba a mi casa.
    Me la dio y aquel capítulo lo cerré.

    Solo tenemos que pensar esto, nuestros hijos están bien y sabemos donde no volveremos a parir.

    Saludos

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    1. Me he pasado por tu blog y me he leído la historia entera. Una pena que haya matronas así, y qué manía con pellizcar la teta, ni que el calostro fuera malo!!!.

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  7. Menudo calvario de parto! Lo siento mucho, con lo bonita que puede ser la experiencia, que pena que dieses con tantos cafres... En las maternidades y hospitales me he encontrado gente maravillosa y gente horrible. No hay punto medio!!
    Yo he pasado por dos partos y uno fue estupendo y el otro horrible (mucho menos que el tuyo), y eso a pesar de repetir en el mismo hospital!
    Si quieres pasarte por mi blog ahí lo cuento...

    http://anananados.blogspot.com.es/

    Me alegro mucho de que después de todo, tanto tu niño como tú estéis estupendamente!
    Un saludo

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    1. Muchas gracias. Sí, fue duro, lo peor el trato que me dieron. Que terrible que una experiencia que debería ser maravillosa acabe siendo así. Me paso por tu blog! Besos.

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